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Los procesos de la vida



De un día para otro todo se modifica, bajo el estado de plenitud por estar a gusto con cada una de las cosas que están pasando en tu vida, la mente vuela e imagina miles de situaciones para fortalecer y potenciar esa felicidad que estás viviendo.

De repente, algo que no parece grave lo cambia todo, lo que empezó como un simple mal viento terminó convirtiéndose en un huracán que acabó sin piedad con lo que pensabas habías construido, y luego de eso la indeseable sensación de desolación te aprisiona tan fuerte que quisieras salir corriendo, pero sumado a eso sientes que no puedes moverte.

Si la felicidad es pasajera, de instantes que deben ser aprovechados al máximo, la tristeza también pasa, pero hasta eso son muchas las sensaciones, te pierdes a ratos y luego vuelves a tomar conciencia, un ciclo que aunque queme el alma y te debilite las fuerzas debe ser encarado con la mayor valentía.

Obviamente, se pierde tanto, recuperar la paz es el primer paso para volver a ubicar los pies en la tierra y aclarar la mente, sabes que todo tiene una razón de ser, quizás querer no es suficiente para tener, podemos querer y desear mal, a lo mejor debemos vivir otras experiencias para darnos cuenta que estábamos anhelando incorrectamente.

Aún sí, aparece la resistencia, parece imposible soltar sin sentir tanto dolor, sabes que te hace mal pensar, pero lo haces, piensas y es inevitable que se produzca ese nudo en la garganta, la agitación en tu corazón, el vacío en tu cuerpo. Luego aparecen las voces de consuelo, es tu espíritu que no deja de alentarte y tratar de rescatarte de ese agujero en el que te visualizas.

Con el paso de las horas, y los días, la luz volverá a aparecer, primero está la certeza y segundo la entereza para obrar de la forma correcta, y volver al sitial de felicidad y estabilidad ganado en momentos pasados, pero esta vez, con las correcciones del caso.

Los procesos de la vida no pueden ser ocultados, rehuirles es lastimarnos para siempre, y sí, nadie quiere llorar a menos que sea de emoción, pero llorar por desconsuelo es la mejor manera de depurar el alma, de borrar lo que sea necesario, para finalmente, escribir lo que sea conveniente.

Sólo queda adquirir la mayor la sensatez para convencernos de que nada del ayer importa ya, nada de lo que pueda pasar debe generar ansiedad, sólo lo que estás haciendo hoy es válido para poder avanzar.

Con afecto,

Estefanía Villacís G.

Mecanismos de defensa

La cortesía es algo que no debemos dudar en brindarle a los demás, la palabra “límites” como tal suena áspera y desmotivante, decir restricciones por igual; sin embargo, parte de las estrategias para enfrentar la vida con seguridad es precisamente eso, crear mecanismos de defensa diseñados en la medida de lo que deseamos proteger y de lo que no queramos que nos tope.

Esto conlleva el hecho de que sepamos ELEGIR, PRIORIZAR, CLARIFICAR las cosas, pero esto no puede darse así no más, es un trabajo continuo, donde no podemos engañarnos, puesto que la sinceridad con uno mismo es la llave que abre la puerta para que podamos establecer lo que se encuentre inestable y de la misma forma cultivar ese ingenio que todos tenemos pero que muchas veces dejamos apagar principalmente por permitir que la energía del desamino entre en nuestra mente y al paso nos adormezca el cuerpo.

Para que todas nuestras luces se enciendan en su máximo esplendor, debemos limpiar día a día nuestro corazón, ninguna partícula puede quedarse porque tarde o temprano comenzará a generar cortocircuitos y en el peor de los casos incendios emocionales. El pensar que la complejidad es parte de todo no puede atarnos a la inactividad, ser proactivos es uno de los resultados de crear ese revestimiento que bloquea la hostilidad, la tristeza y la poca confianza que boicotea y que no deja florecer todo en cuanto nos hayamos planteado.

A pesar de todo, no se puede pasar por alto que la “confusión” se convierte la mayoría de las veces en la causante de las pausas, de las pérdidas y de las renuncias a lo que en algún momento nos propusimos, además que, difundir esa confusión propicia torbellinos en cualquier persona que tengamos a nuestro alrededor, aquello es terrible, no podemos permitirnos caer es eso.

Siempre será una buena reflexión y/o terapia el preguntarnos ¿De qué me debo defender? ¿Qué debo hacer? ¿Cómo puedo transformar esto? ¿Cómo puedo avanzar sin perderme en los ruidos? ¿Cuánto tiempo me voy a tomar para extinguir a los fantasmas? ¿Qué hechos pueden ensuciar mi corazón? ¿Cómo mantendré mi calma día a día? Y muchas más.

Mi sonrisa es mi mecanismo de defensa visible, junto a mi actitud alegre y entusiasta por la vida, me llena mucho el poder transmitir cosas positivas; mi principal mecanismo de defensa a nivel interno, es contralar que mi mente no piense más de la cuenta.

Te invito a analizar y crear los tuyos, nunca estará de más el protegerse de algo o alguien que intente frenar tu ritmo.

Con afecto,

Estefanía Villacís G.

Cambiemos continuamente

Tiempo atrás pensaba y actuaba de una forma que no estaba mal, pero que tampoco era lo “ideal”, hoy por hoy me he demostrado que por múltiples estigmas y auto bloqueos, en muchos casos nos podemos perder en la entrada de los “paraísos terrenales”. Ver más allá de lo evidente y dar más pasos de los que creemos podemos dar es fundamental.

La vida es linda, y aunque hay situaciones que nos provocan dolor como la pérdida de los seres queridos, no hay motivos para convencernos de lo contrario. La mayoría de la gente es buena, se puede confiar en ella, creo que esa es una de las claves para poder librarnos de la ansiedad que pudieran ocasionar los reparos sobre otros.

Mi mente es mi mayor arma, sabe lo que tiene que controlar, y cuando es el momento preciso, mi corazón es mi motor ya que por su fuerza puedo SER y avanzar hacia donde quiero aunque el cuerpo no tenga la mayor energía, por ello mi alma permanece armónica y limpia de cualquier aspecto tóxico.

Lo imaginado es más fácil de concretarlo cuando no tienes peros en tus pensamientos y en lo que pronuncias; lo obtenido es más satisfactorio cuando corresponde a tu sola acción y responsabilidad; lo compartido se hace más inmenso cuando te regala sonrisas e inspiración para escalar más alto.

Hay cosas simples que terminan siendo inolvidables, situaciones fastuosas que producen emociones pasajeras, personas que se presentan en tu camino para develarte las fortalezas que posees, anécdotas que te demuestran de lo que estas hecha, tus propósitos de vida, que confirman lo que piensas de ti y que te hacen caer en cuenta de algunas cosas extras, que te regalan mucha más confianza y compromiso.

Reafirmar continuamente los aspectos positivos de tu vida se constituye en la principal forma de atraer experiencias maravillosas, de alejar todo aquello que te pueda causar malestares y perturbaciones, de aprisionarte en espacios sombríos y desafortunados, no hay más.

No me cabe la menor duda que puedo todo lo que deseo y con todos los desafíos que se presenten; que en cada minuto que vivo estoy siendo fiel a mi esencia, que mi presencia debe transmitir siempre buena vibra; que mis palabras jamás pueden dejarse envolver por el desánimo; que mis buenos actos deben superarse continuamente a sí mismos, que todo lo que necesito  surge en la medida que soy consecuente; que nada puede limitarme y que cada mañana es un nuevo comienzo para ser mejor.

Las transformaciones te liberan y te hacen feliz, inmensamente afortunada.

Con afecto,

Estefanía Villacís G.

Víctimas o Victoriosos


Vivir con valentía, es decir, absorbiendo todo lo que implique fortalezas y entusiasmo, aparta los miedos, aquellos miedos que en muchas personas arrojan mentiras y maldades. En resumidas cuentas los orientan a vivir serenos y no en un estado constante de victimización. 


Las personas víctimas la mayor parte del tiempo están quejándose de todo sin tener el fabuloso gesto de agradecer por las cosas que le han permitido tener avances, por las situaciones que les han regalado aprendizajes, por las personas que con sus acciones independientemente de si fueron buenas o malas les dejaron lecciones, las cuales deberían siempre tenerlas presente para no mostrarse ausentes, tristemente indiferentes a lo lindo de la vida. Estas personas viven en confrontación con ellos mismos y con todo lo que se encuentre a su alrededor.


Las personas victorias analizan pero no dudan, confían en sí mismas y también en los demás, procuran ser amables en todo momento y no muestran actitudes hostiles. Saben que los obstáculos deben ser tratados como divertidos juegos y no vistos como muros insuperables. Trabajan desde el corazón, porque la mente y el cuerpo son sólo instrumentos que funcionan con la fuerza interior que se cultiva de buenas energías y certezas. Crean círculos de armonía y no comulgan con la hipocresía.


En el mundo diverso que vivimos nadie puede “igual”, pero lo ideal sería que en todas las diferencias que tengan los unos con los otros, prepondere la similitud de ser correctos y optimistas, serviciales y respetuosos, con identidades claramente definidas, sin creencias donde el desconsuelo sea el protagonista.


Una de las primeras victorias que cualquier persona puede tener consiste en saber vencer a los pensamientos vacíos, tristes, de odio y sobre todo a los pensamientos de resentimiento, la segunda victoria es poder suprimir expresiones igual de grises, y la tercera poder actuar libre de esos condicionamientos que siempre van a resultar nefastos. De ahí en adelante, todo en cuanto sea trabajado con pasión será alcanzado sin ninguna clase de distracción.


Cuando me topo con personas que viven en un estado de víctimas me prometo jamás, por ningún motivo actuar de esa forma, puedo comprender que todos pasamos por momentos no tan agradables, pero no puedo comprender que la mayoría se quede dando la vuelta en hechos dolorosos y que no decida dar un salto a un lugar donde está latente la oportunidad de revertir en mucha felicidad todo lo que en el ayer las pudo haber lastimado e incluso atormentado.


Luchar es transformar y aquello es una práctica diaria, si no se cortan las cadenas mentales, podremos caminar con normalidad, pero no avanzar hacia todos los destinos maravillosos que se presentan en cada uno de nuestros días. Ser victoriosos no implica que en las historias personales no hayan existido derrotas, significa que nada puede derrotar un espíritu libre, feliz y auténtico.


Porque hayan miles de personas VIC, pero victoriosas, para nada víctimas, sembremos alegría y positivismo en nuestros espacios, transmitamos amor y así se irán anulando las partículas tóxicas del lamento que únicamente aniquilan almas.


Con afecto,


Estefanía Villacís G.

Que nada reste

Me cansé de las escenas de victimización, de tolerar las amarguras de quienes viven siendo lo "malo" que refleja otros cuantos y que de paso están acostumbradas a actuar por actuar sin saber a quienes afectarán.

Me cansé de la gente simple, poco afectiva, de la que vive quejándose y opacando lo bonito que tienen. De esa que se deja llevar por la rutina y no le dan prioridad a lo que deben hacer perdurar para su bienestar.

Me cansé de ser tolerante con lo que no me hace sentir bien y que mucho menos me complace, con lo que me siembra dudas y por si fuera poco me intenta regalar miedos absurdos.

Me cansé de explicar lo que no tiene mayor incidencia a quienes no tienen por qué saber a detalle mis temas. 

Me cansé de las personas para nada agradecidas, de las grises que se quieren anteponer a los colores, de quienes viven en mentiras y te quieren atrapar en ese juego ridículo y sin sentido.

Me cansé de esperar lo que no depende mí y que seguramente nunca se dará, de comprender lo que no tiene una válida justificación pero si una no tan buena intención.

Me cansé de preocuparme demás por lo que no vale ni merece la pena, por lo que sólo me turba y en nada me ayuda a seguir siendo lo que quiero.

Me cansé de hablarle bonito a los oídos sordos, y de mirar con optimismo a lo que quizás siempre sea pesimismo.

Me cansé y eso significa que estoy liberada de todos y de todos lo que estaba causando un mal ruido, porque mi mundo no puede afectarse y peor estancarse. 

Vale saber que despertarse no es la simple acción de abrir los ojos luego de varias horas de haber estado dormidos, despertarse equivale a ir cambiando los entornos, y realizar limpiezas de hábitos y personas.

No quiero una vida intranquila, no quiero una vida aburrida, no quiero un vida de rutinas, me reinvento cada día y por lo mismo no me pierdo en restaurar lo que ya no funciona.

Me cansé las prórrogas, y de las concesiones, esto me lo repetiré a diario unas mil veces para que nada interfiera en mis acciones.

Me cansé hasta del celular, porque me desconcentra de lo verdaderamente valioso y me quita muchos minutos que bien puedo emplear en laborales productivas.

Me cansé de muchas cosas pero jamás de sonreír porque tengo infinitos motivos para ser cada día más feliz, y son precisamente esas cosas buenas en mi vida las que me hacen despertar y cansarme de lo que no suma.

Me cansé y me cansaré de cualquier situación que me reste armonía.

Hay que cansarse siempre de lo que te no te hace fluir.
Con afecto,
Estefanía Villacís G.

Tus preguntas

En varias ocasiones puedes llegar a sentir que algo se desequilibra, que algo conspira, que algo se desconfigura, y de pronto surge el estado de locura…miras a tu alrededor y la incertidumbre te llama, la desesperación que te aprisiona y ahí es cuando nada funciona. El lamento empieza a nacer y también los dramas a emerger, sientes que algo te pretende hacer caer pero luego tu fuerza interior te hace reaccionar, te sostiene y mantiene de pie.

Lo descrito no es otra cosa que cuando tu preciada comodidad se ve amenazada, cuando tus actividades se ven afectadas y por ello las alertas se encienden, a la vez que estas percibiendo que nadie te entiende, y te estas equivocando porque total nadie tiene la obligación de hacerlo, ese es tu deber, los demás te podrían escuchar y simplemente ayudar a que no se agrave nada más. De pronto, empiezan a atormentarte los ¿Por qué? e inconscientemente te auto bloqueas con afirmaciones que se alejan de todo lo que deseas, sin embargo, bastará que reacciones para que tus aspiraciones sean el arma que acaben con todas las nubes negras que pudieran distorsionar tu mundo de vibrantes colores.

Cuando tomas la férrea actitud de ignorar lo que no te gusta y de desafiar a todo lo que fuera, vuelves a engrandecerte y las nubes negras a esconderse, a disiparse junto a los ¿Por qué? y así de repente aparecerán los ¿Para qué? junto con todas aquellas respuestas que te harán sentir la necesidad de adaptarte a todo sin pensar en nada más, y desde luego a analizar, a replantear lo que hay que comenzar a cambiar para cimentar los escenarios en los que te desenvuelves y seguir firme en tu camino hacia lo que se constituya en tus metas.

No se puede dejar de lado a las personas que te quieren y que con sus consejos te inyectan fortaleza, y también a las que recién conoces pero que te alientan a avanzar, esas personas que te dibujan grandes sonrisas con palabras sinceras y que te elevan el espíritu con el simple acto de reconocer en ti aspectos valiosos y de recordarte las virtudes que posees y que además deberían ser tu escudo de protección.

Lo aparente no puede detenerte, sino predisponerte a entender, a actuar bien, y aprender. Lo que no pueda complacerte al inicio de cualquier situación, en el camino te regalará superación, se constituirá en una especie de eslabón para forjarte en alguien mejor y obtener todo lo que hace latir fuerte a tu corazón. 

Resistir y persistir con una actitud feliz le dan la vuelta a cualquier hecho, van limpiando, van creando factores positivos, y otorgando aprendizajes que más que eso son regalos. Tus preguntas son la clave para entender los acontecimientos sin quejas, para descubrir y emprender viajes placenteros.

Plantéate y respóndete las preguntas que te ayuden a progresar y olvida a las que te puedan limitar. Pocas cosas son realmente como se ven al inicio de algo, terminarán siendo tan favorables como lo decidan tus actos.

Con afecto,

Estefanía Villacís G.